LA EDUCACIÓN DEL NIÑO EN EDAD PREESCOLAR



LA EDUCACIÓN DEL NIÑO EN EDAD PREESCOLAR


     El desarrollo del niño se da en varias etapas, iniciando estas desde el momento de la concepción; siendo primero un embrión los primeros 3 meses y luego un feto hasta el nacimiento.  Los primeros 28 días se llama recién nacido, de esta edad al año un lactante, del primer año al tercer año, infancia temprana, de los 3 años a los 6 es la etapa preescolar, de los 6 años a los 12 de edad, etapa escolar y finalmente de ésta edad hasta los 21 años la adolescencia temprana, media y tardía.

     Es pues la etapa preescolar en donde la mayoría de psicopedagogos coinciden en que el niño debe tener sus primeras experiencias educativas fuera de su entorno familiar.  La afirmación de Winnicott acerca de que, en el escondite “es un placer estar escondido y un desastre que no te encuentren”, contiene la esencia del desarrollo psicológico preescolar.  El juego representa la lucha del niño por obtener independencia y autonomía, pero subraya la necesidad constante de atención y cuidado.

     Antes de pasar a conocer los valiosos conocimientos que dejaron filósofos y psicólogos famosos en lo que respecta a las teorías del aprendizaje; es importante analizar como la educación en esta etapa fundamental del desarrollo del niño, la edad preescolar, es vista con desprecio e irresponsabilidad, ya que algunos padres piensan que sólo es para que el niño se adapte, para que vaya a jugar o simplemente para que la madre descanse de sus travesuras.  Se ve como la mayoría de estos niños no terminan su ciclo escolar, porque a veces no están lo suficientemente estimulados por los maestros o lo que es más frecuentes, sus padres deciden ya no mandarlos al colegio por restarle importancia a una etapa tan crucial para el desarrollo académico del pequeño.

     Cuándo nos preguntamos, ¿cómo y qué aprenden los niños?.  Vemos que desde 1687 el ingles Jhon Locke meditaba sobre está incógnita.  En la teoría moderna del aprendizaje, el nombre más famoso es el del fisiólogo ruso Iván Pablov, que estudió el aparato digestivo haciendo experimentos con perros, mediante lo cual estableció que el reflejo condicionado era la base del aprendizaje. Al mismo tiempo que Pablov, el investigador Thorndike realizaba experimentos similares, en 1920 aparece ya una escuela del aprendizaje que resumía las teorías anteriores y de la cual Watson fue su máximo exponente.  Watson, sostenía que nacemos únicamente con tres emociones verdaderas:  El temor a los ruidos y a caer, la cólera cuando frustran nuestros movimientos y el amor.  Entonces la escuela conductista que crearon estas personas, definía el aprendizaje como la modificación sostenida y permanente de la conducta como resultante de la experiencia.

     Para Jean Piaget, psicólogo de la cognición (conocimiento), todos los niños pasan por ciertas etapas en su marcha hacia el pensar lógico.  Del mismo modo que el cuerpo produce cambios predecibles mientras crece.  Lo que el niño puede aprender y cómo lo aprende, está limitado en cierto momento por la etapa que está viviendo.  En las primeras etapas opera puramente en un nivel sensorial y motor: ve, se mueve y coge objetos.  Todo este proceso está regido por cambios biológicos que no pueden acelerarse por esfuerzo consciente.  Por eso Piaget deplora lo que él llama “la manía pedagógica de los adultos”, a quienes acusa de estar empeñados en enseñar a los niños, temas que resultan inapropiados para la etapa de operaciones mentales por la que atraviesan en un momento dado.  De manera similar, ataca a los sistemas tradicionales de enseñanza por su afán de favorecer un proceso mecánico de aprendizaje.

     Ahora que vemos los aportes científicos más importantes sobre el aprendizaje, es interesante analizar como el lenguaje se convierte en un instrumento de gran valor en la educación preescolar, ya que muchos niños que llegan al colegio aun no tienen un lenguaje completo.  Así pues, adquirir un lenguaje es el primer paso de la cultura.  El hombre inicia este proceso a una edad muy temprana, para ser un animal que madura tan despacio.  Un niño de 3 meses puede articular todos los sonidos que necesitará, y hacia los 2 años empieza a usar palabras que tienen significación.  La educación preescolar demuestra una gran contribución en este sentido, pues el niño pequeño al estar con otros niños va adquiriendo un lenguaje más completo.

     Pero, entretanto, ¿qué podemos hacer para aprovechar al máximo las habilidades de aprendizaje de los niños?.  Una solución obvia es reedificar esta sociedad de niños subalimentados y empobrecidos culturalmente.  Sin embargo, algunos educadores y psicólogos han concluido que el problema de la capacitación de la mente se puede enfrentar sin esperar a esa transformación social, introduciendo reformas en las escuelas elementales.  Sostienen que el niño culturalmente inferior esta en desventaja porque no aprende a leer adecuadamente en los primeros años.  Para resolver el problema, proponen que los niños vayan a la escuela desde los 3 a 4 años.  Como dice Piaget, “Cuánto más vea y oiga, más querrá ver y oír”.  La tragedia de muchos niños es que nunca
se les inicia en esta espiral de crecimiento intelectual.

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